sábado, 16 de julio de 2016

Atentado en Niza: bajas de guerra





¡Oh, qué dolor! ¡Oh, qué tristeza! ¡Vaya angustia tan punzante en el corazón de la democracia!  ¡Cuánta gente inocente ha muerto! ¡#PrayforNice!

Desde la perspectiva de la mitología griega Europa es la desgraciada, la martirizada, la pobre princesa fenicia abducida y violada por Zeus ¡La melancólica princesa raptada por el toro!


Según las noticias de los últimos días, un camión arroyó y aplastó a decenas de personas, entre niños y adultos, en el día de la fiesta nacional francesa, el 14 de julio. Al menos 202 heridos y 84 muertos ha sido el saldo de víctimas del más reciente ataque terrorista en Francia.  El autor de la masacre fue identificado como Mohamed Lahouaiej Bouhlel, de 31 años y origen tunecino. Las pistas apuntan a que se trata de un lobo solitario del radicalismo islámico. El ISIS se ha atribuido la autoría del ataque en un comunicado difundido por la agencia AMAQ. Sin duda con este acto simbólico envían un mensaje de rechazo de los valores democráticos y posiblemente de rechazo a la idea de modernidad que occidente quiere implantar en medio oriente.

El mundo contemporáneo en su enajenación consumista vive la difusión metafórica del significante “terror” que reúne todos los males sociales: la muerte, la enfermedad, los homicidios, las masacres, el sentimiento colectivo de ansiedad e inquietud permanente ante lo desconocido que viene de “afuera”, de un exterior que amenaza las libertades civiles del primer mundo.  

Cualquiera se imagina a los soldados suicidas del ISIS como fanáticos enfermizos que gozan, se deleitan y no caben de la dicha asesinando civiles y gente inocente. Es indudable el fanatismo religioso o lo que sea que estimule a estos individuos a consumar tales baños de sangre. No obstante, el problema aquí no radica entre libertad versus religión, sino entre Estados soberanos y grupos de “rebeldes” organizados virtualmente en redes alrededor del planeta. En la guerra contra el terrorismo, esa guerra extraña en que el enemigo es criminalizado por responder y defenderse, Hollande ha extendido el estado de excepción por tres meses. Frente al caos y la incertidumbre el gobierno de la ley en Francia se halla temporalmente suspendido. 

Las potencias vinculadas en el conflicto en Siria e Irak han tenido que acudir a la “excepción totalitaria liberal” como estrategia desesperada frente a los ataques de los combatientes ilegales del Estado Islámico. La metáfora del enemigo invisible es más cierta que nunca, el enemigo puede ser cualquier ciudadano: un conductor de buseta, un asistente a un concierto o un bailarín en un club nocturno.

Los medios de comunicación han comenzado a construir el perfil o la imagen psico-patológica del autor de la matanza, un sujeto inestable, alcohólico, con problemas domésticos y que había estado sometido a tratamiento psiquiátrico. Igual que sucedió en Orlando, el criminal debe tener antecedentes de enfermedad o desviación. Nadie en su sano juicio cometería tal barbarie que ha despertado toda la solidaridad internacional.   

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