sábado, 5 de julio de 2014

La instalación “Shibboleth” de Doris Salcedo







"La obra lo que intenta es marcar la división profunda que existe entre la humanidad y los que no somos considerados exactamente ciudadanos o humanos, marcar que existe una diferencia profunda, literalmente sin fondo, entre estos dos mundos que jamás se tocan, que jamás se encuentran"[1].



Doris Salcedo, artista bogotana, con su obra inscrita por varios críticos en la tendencia del arte conceptual contemporáneo (Tobón Giraldo, 2010) (Arcos-Palma, 2012), pionera del género de la “Instalación” en Colombia (Gutiérrez Gómez, 2009)ha logrado posicionarse a nivel internacional por el reconocimiento de sus trabajos, que le ha llevado a obtener un sinnúmero de galardones internacionales, entre ellos el Premio Velázquez de artes plásticas 2010, otorgado en Madrid, España; obras exhibidas en importantes lugares de exposición del primer mundo: El Museo de Arte Moderno de Nueva York, el Tate Modern de Londres, el centro Pompidou de París y el Museo Nacional Centro de Arte Sofía en Madrid, entre otros sitios y galerías destacados alrededor del planeta[2]


Pero cabe plantearnos la pregunta: ¿Qué es la “Instalación”? Digamos que es una modalidad contemporánea de la escultura, que permite el diálogo con otras artes tradicionales como la arquitectura, la pintura, el dibujo, el grabado, al tiempo que usa materiales no convencionales, utiliza artes visuales reproductivas del tiempo, como la fotografía y el vídeo. Heredera directa de las tendencias dadaístas, pop y conceptuales del siglo XX, las vanguardias artísticas que buscaban resaltar la idea estética por encima de la técnica y los medios formales modernos. Las obras de Marcel Duchamp, Andy Warhol y Claes Oldemburg son antecedentes importantes de lo que hoy concebimos como “Instalación”.

Andy Warhol: Silver clouds, 1966

Claes Oldenburg: Bedroom Ensemble, Replica I,.1969

Tiene un carácter efímero, transitorio, puede ser configurada, desfigurada y refigurada en el lugar donde se construya. La dimensión espacio-temporal entra a predominar en la exposición, en la obra y en el espectador situado en un escenario que constituye la obra misma. Hay que ver el papel que la arquitectura comienza a ejercer sobre el arte, como arte configurador del espacio por antonomasia, la oposición moderna entre lo simplemente decorativo y la obra auténtica desaparece:

“La arquitectura es una forma de arte que da forma al espacio…Por eso la arquitectura abarca a las demás formas de representación” (Gadamer, 1996. p.193)

Desde la hermenéutica filosófica contemporánea, la obra de arte está condicionada por el tiempo y el lugar donde se exhibe y su origen cultural, la historicidad de la obra, atravesada por una pluralidad de temporalidades(Gadamer, 1996); posición diferente de la estética de la vivencia que reivindicaba la experiencia cotidiana en cualquier tiempo y lugar.

En Colombia, los antecedentes de la “Instalación” pueden remontarse a La primera Bienal Iberoamericana de pintura Coltejer en 1968, donde artistas invitados como Bernardo Salcedo, Santiago Cárdenas, Feliza, Bursztyn, Álvaro Barrios, Ana Mercedes Hoyos, y Víctor Celso Muñoz presentaron trabajos innovadores. Laberintos en madera, maquetas de la ciudad, auditorios de colores, esculturas metálicas en movimiento.

Ya en la década de los setenta, los actores y producciones artísticas hicieron eco en el XXI salón de artistas nacionales de 1970, la Tercera bienal de Medellín en 1972; las obras de Hernando Tejada, Beatriz González, Santiago Cárdenas, Álvaro Barrios, Javier Restrepo y Juan Camilo Uribe. El MAMBO en Bogotá con la muestra “Barranquilla, Cali, Medellín”  y el XXVIII Salón de artistas nacionales, de 1978, conforman otro referente en el tema. Sin embargo, los ochenta y los noventa terminan por posicionar la “Instalación” como hoy en día la conocemos, bajo la tutela de artistas pioneros como Doris Salcedo, José Alejandro Restrepo y Miguel Ángel Rojas (Gutiérrez Gómez, 2009)

“Shibboleth” fue presentada el 9 de octubre de 2007 en la Tate Modern de Londres, duró allí hasta el 24 de marzo de 2008. Una gran grieta de 167 metros de largo. Salcedo manifestó en declaraciones que simboliza el racismo y  las profundas diferencias y desigualdades de la humanidad, de la grieta que aparta el primer mundo de los países pobres y subdesarrollados.  En todo caso, la  experiencia estética de la obra no intenta exclusivamente representar, sino busca convertirse en el escenario visual y corporal en el que sujeto espectador participa de la creación, que simultáneamente le genera reflexiones y preguntas.


La función de generar preguntas en Salcedo es frecuente, en tanto pone a la obra como testigo de hechos que no pueden ser relatados, contados, dichos en ella misma. Funciona como catarsis, liberación, según la propia Salcedo. Asuntos como la violencia, las atrocidades, la memoria y el olvido, el cuerpo ausente, la elaboración del duelo, las víctimas, el horror, la venganza, entre otros, tan determinantes para la sociedad colombiana de la segunda mitad del siglo XX; son transformados, deformados y distorsionados en ideas estéticas por la artista. Para un primer abordaje quiero ubicarla en las relaciones obra-artista, obra-mundo, obra-obra, poniendo acento en lo extra-estético, para luego hacer un análisis más estructural del arte mercancía que se exhibe en los museos y galerías (Arcos-Palma, 2012). En un tercer momento acudiría a conceptos de la teoría crítica y la fenomenología hermenéutica, para hacer una interpretación de la urdimbre de significación en el producto cultural elegido.

La situación política de su país no es indiferente en la creación artística de esta mujer (Malagón -Kurka, 2008). Me surgen inquietudes como: ¿Qué concepto de ideología maneja la artista para expresarla en su trabajo?, ¿Cómo se relaciona la obra de Salcedo y el contexto colombiano de conflicto y violencia?, ¿Qué juego opera entre víctimas y victimarios, y cómo es objetivado en la obra? ¿En qué contribuye la escultura de Salcedo a la unidad política colombiana, sustentada en una ficción cultural o comunidad imaginada?

La ideología puede ser comprendida en tres niveles,según Paul Ricoeur (Ricoeur, 1994): en el sentido clásico, inaugurado por Marx en su Ideología alemana, de conciencia deformada, falsa, invertida del mundo, producida y reproducida por los intereses de una clase que tiene en poder los medios económicos de producción; en el sentido weberiano, de legitimación, credibilidad en las instituciones estatales y gobernantes por parte de los gobernados dentro de un Estado; por último, la propuesta de Clifford Geertz, la ideología entendida como integración de unos actores en una red de significaciones. Lo cultural, lo político y lo social, corresponden respectivamente a cada nivel, yendo de una mirada superficial a la base de toda organización relacional (Vargas, 2008)

El concepto de cultura aplicado exclusivamente a lo bello, lo bueno y lo verdadero, es bastante restringido, en tanto se ocupa de los bienes espirituales de una clase dominante (Marcuse, 1978). La ampliación del concepto a la producción y reproducción de los bienes simbólicos y materiales de la sociedad en su conjunto, en tanto un proceso de ejecución de un sistema significante realizado, está en consonancia con el trabajo de Salcedo, en cuanto este busca plasmar problemáticas públicas, heridas compartidas, sufrimientos colectivos. La cuestión de la memoria y el olvido está también sumamente presente, aspecto que podría ser abordado desde la fenomenología hermenéutica (Ricoeur, 2004).  El arte de Salcedo se nutre, sobre todo, de lo feo, lo malo y lo falso presente en la constelación de condiciones históricas de horror que han determinado a los colombianos durante más de medio siglo [En desarrollo]

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS        
Arcos-Palma, R. (2012). Tensiones entre lo público y lo privado: hacia un museo de la cultura. Calle14: Revista de Investigación En El Campo Del Arte, 7(9), 72–87.
Gadamer, H.-G. (1996). Verdad y método I: Fundamentos de una hermenéutica filosófica. (A. Agud Aparicio & R. Agapito, Eds.)Verdad y método I: Fundamentos de una hermenéutica filosófica (6a. ed., p. 697). Salamanca: Sígueme.
Gutiérrez Gómez, A. (2009). La instalación en el arte contemporáneo colombiano. El Artista, (6), 129–153.
Malagón -Kurka, M. M. (2008). Dos lenguajes contrastantes en el arte colombiano: nueva figuración e indexicalidad, en el contexto de la problemática sociopolítica de las décadas de 1960 y 1980. Revista de Estudios Sociales, 16–33. Retrieved from http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0123-885X2008000300002&nrm=iso
Marcuse, H. (1978). Acerca del carácter afirmativo de cultura. In Cultura y sociedad (1a. ed., p. 36). Buenos Aires: Sur.
Ricoeur, P. (1994). Ideología y utopía (2a. ed., p. 360). Barcelona: Gedisa.
Ricoeur, P. (2004). La memoria, la historia y el olvido (1a. ed., p. 671). Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.
Tobón Giraldo, D. (2010). Aquí, hoy, a viva voz: sobre lo contemporáneo en el arte colombiano. Cuadernos de Música, Artes Visuales Y Artes Escénicas, 5(1), 67–86.
Vargas, R. (2008). El concepto de ideología en Paul Ricoeur. Revista de Ciencias Sociales (Cr), I(119), 153–161.

REFERENCIAS HEMEROGRÁFICAS
-Blog en español dedicado a la obra de la autora:
 
http://dorissalcedo.blogspot.com/
-Memoria y dolor, el contra-monumento en Doris Salcedo, Revista Semana por Jaime Cerón




[2]La escultura colombiana Doris Salcedo, Premio Velázquez de artes plásticas 2010 http://cultura.elpais.com/cultura/2010/05/05/actualidad/1273010404_850215.html

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