viernes, 27 de junio de 2014

El cuerpo y las apariencias: Escenario y representación tras bambalinas en revistas femeninas








Objetivo general

Descubrir las representaciones sociales del cuerpo en las revistas "Fucsia" y "Aló" para explicar las construcciones de tipos de lectoras que producen y reproducen los medios digitales seleccionados, mediante el cuestionamiento o afirmación de valores, creencias y opiniones de la sociedad colombiana.
  

Objetivos específicos


1. Explicar el cuerpo como proyecto, objeto de obsesión y de obligación, y ámbito de intervenciones de la voluntad.  

2. Analizar el cuerpo femenino en el espacio de lo público desde las representaciones de las revistas en cuestión.

3. Reconocer el cuerpo como símbolo: Un vehículo de significados, valores e ideales de la sociedad colombiana y la sociedad global


Construcción del objeto de investigación

Pregunta de investigación

¿Qué representaciones y modalidades corporales de la corporeidad se ocultan y reproducen en las revistas femeninas colombianas “Fucsia” y “Aló”?


Justificación

En las condiciones actuales de la sociedad de consumo (Baudrillard, 2009), donde los lazos sociales son frágiles, débiles y fugaces (Bauman, 2006) y hay una exacerbación de la sensibilidad individualista (Lipovetsky, 2000), es menester para la sociología latinoamericana abordar la problemática del cuerpo desde los contextos locales y regionales en diálogo permanente con lo global. La corporeidad femenina y su puesta en escena en el espacio público, que hoy en día ha roto las barreras con lo privado gracias a las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación), brinda opción para que sea recreada en publicaciones impresas y digitales, al tiempo que da pie para que diversos científicos sociales, antropólogos, psicólogos y sociólogos aborden la cuestión desde distintos ángulos y perspectivas.


Estado del arte

Textos clásicos en sociología del cuerpo (Le Breton, 2002) (Turner, 1989) (Butler, 2002) un ensayo de referencia ineludible en el interaccionismo simbólico (Goffman, 1991) y cinco artículos latinoamericanos sobre el cuerpo en revistas femeninas y la sociedad del consumo, que usan herramientas teóricas de la teoría social  (Roca, 2003) (Cáceres, 2008) (Sánchez, 2011)(Rojas, 2011) (Scribano, 2012)

Metodología

El material empírico sobre el que se va a trabajar consiste en cinco números de la revista “Fucsia” (155-156-157-158-159), puesta en circulación nacional por Publicaciones Semana, sumados a cinco de la revista “Aló” (653-654-655-656-657), a cargo de Casa Editorial El Tiempo, ambas versiones online disponibles en la página web.  Hay que aclarar que la versión impresa contiene el material en su totalidad, y que en las digitales los programadores discriminan los artículos y secciones que consideran más relevantes. Por el acceso a la suscripción en este pre-proyecto he decidido optar por las segundas.

Usando las variables de género y edad. Las revistas “Fucsia” y “Aló” están dirigidas a mujeres adultas (el rango de edad puede variar, pero los artículos van dirigidos a una población que oscila entre los 20 y 50 años)

Mediante un análisis de contenido, una interpretación y comprensión del sentido de los textos, haciendo familiar lo extraño, busco apropiarme empática y semánticamente de lo dicho y de la referencia al mundo intersubjetivo de la sociedad colombiana.


Marco teórico

Mediante la sociología del cuerpo y los campos de investigación explícitos abiertos por ella (Le Breton, 2002), es indispensable hacer un inventario de modalidades corporales: técnicas del cuerpo, gestualidades, etiquetas, expresiones de sentimientos, percepciones sensoriales, técnicas de mantenimiento, las inscripciones corporales y la inconducta corporal. Aquí procedo a realizar la identificación de las representaciones del cuerpo femenino que aparecen allí (modelos energéticos, mecánicos, biológicos, cosmológicos, etc.,), luego queda discernir e interpretar las influencias recíprocas de ambas clasificaciones.

La definición de Representación aparece como imitación creadora, diferente del calco de una realidad existente, la copia, la repetición, o la mera reproducción de lo representado. Es el corte que abre el espacio de ficción (Ricoeur, 2004. p.103). Además que está dirigida a un espectador, a un público específico. Sin embargo, es debido puntualizar que en muchos medios masivos de comunicación los publicistas usan la representación volviendo convencionales nuestras convenciones, estilizando lo que ya es estilo, haciendo una hiperritualización (Le Breton, 2002.p.72), carente de creatividad e invención.

El concepto de símbolo lo tomaré de la hermenéutica filosófica de Gadamer como una forma de la representación, distinta del signo, la imagen, o la obra de arte. Significa  “el puro estar por otra cosa”, su función radica en la sustitución, en hacer presente algo que está ausente. Lo que se simboliza es generalmente algo insensible, infinito e irrepresentable (el cuerpo y la sangre de Cristo, dios, la naturaleza, la humanidad, la nación, una comunidad de sentido etc.,). Por sí mismos los símbolos no dicen nada sobre lo simbolizado:

“Los símbolos son representantes, y reciben su función óntica representativa de aquello a lo que han de representar” (Gadamer, 1996. p. 205) 

Informe de resultados

El cuerpo deseado

La sociedad del consumo, crea bienes y servicios fundamentalmente para la destrucción (Turner, 1989). La división de sujeto-cuerpo imperante en la modernidad, iniciada por la metafísica de Descartes, continúa vigente hoy en día; no obstante, el cuerpo es transformado en un alter-ego, una posesión o propiedad que puede descomponerse como si fuera un rompecabezas y que acompaña al sujeto a todas partes (Le Breton, 2002. p.91). En varios artículos de “Aló” y “Fucsia” el cuerpo es concebido como una máquina de dietas, hábitos alimenticios y ejercicio en el gimnasio. Y por supuesto, hay que añadir las sugerencias a cirugías plásticas, tratamientos médicos o medicinas alternativas que entran dentro del catálogo del menú a la carta (Lipovetsky, 2000). La modelo y presentadora colombiana Carolina Cruz, nos ilustra al respecto:

“Estamos en una época donde nuestro mundo se mueve por lo que está de moda y ahora está ‘in’ la vida fitness, la sana alimentación, el ejercicio y la vida saludable, que me parece muy bien y me gusta, pero recordemos que todos los organismos son diferentes y que es importante visitar primero a un médico o especialista en el tema que nos diga cómo estamos y qué necesitamos para estar sanos de verdad, verdad….”[1]

¿Qué quieren las mujeres en la cama? Las mujeres empiezan a dictar las normas y poner la iniciativa de cómo hacer el amor en pareja, según un artículo de “Fucsia”. La sexualidad consciente enarbola el sexo maduro, el orgasmo en todo el cuerpo y la experiencia erótica lenta, en oposición a las relaciones sexuales tradicionales donde el hombre pretende sentir afecto para obtener sexo y la mujer tiene sexo para conseguir afecto. Las conexiones emocionales irrumpen en toda práctica sexual en pareja. Las mujeres están en búsqueda de placer, llenas de deseos y ávidas de satisfacción.[2]

El cuerpo existe para cuidarlo, amarlo, exhibirlo. Es objeto de culto en el mundo contemporáneo, símbolo de la eterna juventud, objeto de narcisismo; bajo la egida de que las relaciones de producción son sustituidas por las de seducción, lo femenino se revela como plural, fluido, contiguo y próximo, desprovisto del referente masculino del centro “La mujer tiene sexo por todas partes, goza por todas partes” (Lipovetsky, 2000. p.30)


Rostros deformados

El tema de los ataques con ácido a mujeres ha sido comidilla pública durante los últimos meses en Colombia, los redactores de ambas revistas seleccionadas decidieron pronunciarse frente al tema.
La revista “Fucsia” titula La cara del odio, aduce que los victimarios son criminales que premeditan sus delitos y que de ninguna manera la agresión es responsabilidad de la víctima. Las causas se le imputan a los sistemas judicial y educativo del país:

“Los niños deben crecer entendiendo el concepto del respeto por la vida y por los demás, y ese concepto incluye no dañar a las personas y, desde luego, la genuina actitud de respetarse a sí mismo” [3]

El respeto, el reconocimiento del valor igualitario del otro (Taylor, 1993), es una demanda del equipo de "Fucsia", crítica respecto a la educación brindada institucionalmente. Una “sorda violencia” que  hace daño a nuestros semejantes.
Desde una perspectiva sociológica, los ataques con ácido no solamente representan un afán de dañar la integridad física de la víctima, sino de destruir su identidad, el yo que habita el cuerpo desfigurado.

En los rostros desfigurados el cuerpo aparece como una evidencia indiscutible, a la vista de todos, embarazoso encontrarse con mujeres que han padecido tal flagelo sin cirugías de reconstrucción, es anulado el proceso de borramiento corporal en el ámbito de lo público (Le Breton, 2002). La apariencia intolerable es ahora un estigma. Un defecto, una mancha, una etiqueta que excluye a un sujeto y que hace incómoda y molesta la interacción con él. Un atributo impuro que desacredita, y al que la sociedad le suma un elevado número de imperfecciones a la persona que lo tiene (Goffman, 2006).

El artículo de la revista “Aló” Ataques con ácido: Las cicatrices de la infamia y el dolor hace énfasis en los testimonios de los individuos estigmatizados, suele creerse que la persona que posee el estigma no es totalmente humana:

“Lo más duro fue cuando llegué a mi casa y mi hija, que en ese entonces tenía dos añitos, dijo: ‘parece un monstruo’”.[4]

La revista responsabiliza a la legislación vigente, la pasividad de la ley. Es menester acatar, sancionar y castigar con todo el rigor de la norma los agresores que cometen tales actos reprobables. Por el contrario, por ninguna parte aparece una crítica a la cultura y la sociedad establecidas.


El piropo que ofende

Revisando las ediciones de la revista “Fucsia”, comprobé que va dirigida principalmente a un público de clase media alta. Los textos giran en torno a la construcción de una lectora que logre liberarse de los tabús, roles, sexualidad y valores de una sociedad tradicional. La denuncia en esta oportunidad se dirige al acoso callejero que soportan las mujeres:

“Las colombianas están acostumbradas a lidiar con piropos, silbidos, pitazos y coqueteos, y que la sociedad sigue viendo con indiferencia esas frases burdas que hacen del cuerpo femenino un objeto sexualizado”[5]

Refiriéndose a encuestas y estudios, infiere que vivimos en una sociedad sexista y que carecemos de una legislación sobre el cuerpo. Haciendo uso de conceptos sociológicos como “violencia simbólica” y “desigualdad de género” extiende el asunto de lo local a lo global: el acoso callejero constituye una violación de los derechos humanos.

La aparición de movimientos sociales como el Hollaback! de origen neoyorquino, una organización que reúne fotografías de acoso callejero y las documenta en un blog en internet, deja entrever que en los países desarrollados también hay cabida para tales casos. En Colombia llegó el Atrévete! Versión inspirada en el proyecto original estadounidense:

“El grupo está interesado en localizar los puntos focales de los ataques para crear impacto en el desarrollo y formulación de políticas públicas… Contar la experiencia empodera a la mujer en la calle para que le diga al agresor que no le gusta su comportamiento”[6]

Es interesante que una revista femenina impulse movimientos sociales, proyectos, programas que realmente busquen transformar el statu quo. Diferente de las simples, fugaces y efímeras protestas. Al final del artículo, el valor de la libertad significa la liberación de la mujer de ser objeto de seducción en el ámbito de lo público.


Conclusiones

Puedo inferir que hay una ruptura, tal vez una falta de conciliación entre la representación del cuerpo objeto de la voluntad, del deseo y el querer de la sociedad global,  y lo representado o simbolizado de la sociedad colombiana: la valencia de la violencia, el sexismo, la discriminación, los cuerpos desfigurados y mutilados. Las mujeres víctimas de ácido o afrentas callejeras deberían salir en las portadas de tales revistas o tener más despliegue en alguna edición, las editoriales y las columnas de opinión tienen relevancia pero como dicen por ahí: “una imagen vale más que mil palabras”. En esta ocasión no me centré en el modo de representación: imagen, porque requiere más conocimiento del análisis visual sociológico y de comprensión del proceso de creación de las fotografías. Queda en el tintero profundizar en el cuerpo femenino como posesión y modo de ser. Examinar las limitaciones y potencialidades plasmadas del modelo corporal estudiado.



BIBLIOGRAFÍA

Baudrillard, J. (2009). La sociedad del consumo: sus mitos, sus estructuras. (A. Bixio & L. E. Alonso, Eds.) (1a. ed., p. 255). Madrid: Siglo XXI. Retrieved from http://www.um.es/tic/LIBROS FCI-II/Baudrillard Jean - La Sociedad De Consumo Sus Mitos Sus Estructuras.pdf
Bauman, Z. (2006). Modernidad líquida (6a. ed., p. 232). Buenos Aires: Fondo de Cultura Economica. Retrieved from http://es.scribd.com/doc/19339432/Bauman-Modernidad-Liquida-Libro-2003
Butler, J. (2002). Cuerpos que importan: sobre los limites materiales y discursivos del sexo (1a. ed., p. 352). Buenos Aires: Paidós. Retrieved from http://es.scribd.com/doc/34897178/Butler-Judith-Cuerpos-Que-Importan#download
Cáceres, M. D. (2008). El cuerpo deseado y el cuerpo vivido . La apropiación de los discursos mediáticos y la identidad de género. Cuadernos de Información Y Comunicación, 13, 195–212. Retrieved from http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=93511742012
Gadamer, H.-G. (1996). Verdad y método I: Fundamentos de una hermenéutica filosófica. (A. Agud Aparicio & R. Agapito, Eds.)Verdad y método I: Fundamentos de una hermenéutica filosófica (6a. ed., p. 697). Salamanca: Sígueme.
Goffman, E. (1991). La ritualización de la femineidad. In Los momentos y sus hombres (1a ed., pp. 135–168). Barcelona: Paidós. Retrieved from http://doctoradosociales.com.ar/wp-content/uploads/goffman-erving-los-momentos-y-sus-hombres-1.pdf
Goffman, E. (2006). Estigma: la identidad deteriorada (11a. ed., p. 85 p.). Buenos Aires: Amorrortu. Retrieved from http://es.scribd.com/doc/77269829/GOFFMAN-ERVING-ESTIGMA
Le Breton, D. (2002). La sociología del cuerpo. (P. Mahler, Ed.) (1a. ed., p. 112). Buenos Aires: Nueva Visión. Retrieved from http://es.scribd.com/doc/29756453/david-le-breton-la-sociologia-del-cuerpo
Lipovetsky, G. (2000). La era del vacío: Ensayos sobre el individualismo contemporáneo. (J. Vonyoli & M. Pendanx, Eds.) (13a ed., p. 221). Barcelona: Anagrama. Retrieved from http://fido.palermo.edu/servicios_dyc/blog/docentes/trabajos/6553_15813.pdf
Ricoeur, P. (2004). Tiempo y narración I: configuración del tiempo en el relato histórico (5a. ed., p. 371). Buenos Aires: Siglo XXI. Retrieved from http://es.scribd.com/doc/66204783/Paul-Ricoeur-Tiempo-y-narracion-I
Roca, A. R. (2003). Cuerpo y medios de comunicación: el cuerpo en revistas femeninas. Cuadernos de Antropología Social, 17, 139–159. Retrieved from http://www.redalyc.org/pdf/1809/180913909008.pdf
Rojas, A. S. (2011). Análisis desde Michel Foucault referentes al cuerpo , la belleza física y el consumo. Revista de La Universidad Bolivariana, 10. Retrieved from http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=30518550026
Sánchez, O. B. (2011). El cuerpo en Marx, Bourdieu y Foucault. Revista de Ciencias Sociales de La Universidad Iberoamericana, VI, 121–137. Retrieved from http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=211019068007
Scribano, A. (2012). Sociología de los cuerpos / emociones. Revista Latinoamericana de Estudios Sobre Cuerpos, Emociones Y Sociedad, 4, 91–111. Retrieved from http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=273224904008
Taylor, C. (1993). El multiculturalismo y “la política del reconocimiento” (1a. ed.). Barcelona: Paidós Ibérica.
Turner, B. S. (1989). El cuerpo y la sociedad: Exploraciones en teoría social (p. 323). Madrid: Fondo de Cultura Económica. Retrieved from http://es.scribd.com/doc/31813317/El-Cuerpo-y-La-Sociedad-Turner


REFERENCIAS HEMEROGRÁFICAS
-Revista “Fucsia”

-Revista “Aló”

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